Suba una pequeña escalera para apreciar bien el Templo de estilo dórico y la exedra. El Museo Loringiano reposa sobre una pequeña colina. Fue construido en 1859 y diseñado por el arquitecto alemán Wilhelm Strack, discípulo del afamado Karl Friedrich Schinkel, quién hizo en 1825 un mausoleo muy similar para la reina María Luisa de Prusia en el Palacio de Charlottenburg de Berlín. Este templete se tenía su interior un mosaico romano descubierto en Cártama y que mostraba las hazañas de Hércules (en su interior verá una reproducción). Tanto dentro como fuera del pequeño museo se reunió una colección arqueológica muy importante a fines del siglo XIX, que atrajo a numerosos historiadores y eruditos. Entre sus piezas hay que destacar la Lex Flavia Malacitana, bronce con las leyes romanas que regían Málaga en el año ochenta o una preciosa escultura de la musa Urania, ambos en el Museo Arqueológico Nacional. Otras afamadas piezas de la colección se pueden ver en el Museo de Málaga. Frente al museo vemos la exedra, un alargado y curvo banco realizado años después del museo. Vaya por detrás del templo y encontrará unos paneles con imágenes de algunas piezas arqueológicas importantes, así como de los protagonistas de la historia de La Concepción.