Siga hacia el Paseo de Plátanos, observe las pequeñas cascadas y estanques que quedan a su izquierda hasta llegar a una amplía rotonda, estamos a punto de internarnos en el jardín histórico. llegamos a un puente desde dónde se empieza a ver el jardín histórico, declarado jardín histórico-artístico en 1943. La vegetación del entorno transporta a una selva amazónica, numerosas especies nos rodean, con múltiples formas y tamaños.

Desde el puente mirando a la derecha podemos ver dos invernaderos de finales del siglo XIX, donde se reproducían las plantas que requerían mayores cuidados. Muchas de ellas fueron las primeras de su especie en España, y por ello recibieron distinciones y premios. A su lado, la alberca de los claveles con su cenador, donde la familia pasaba las tardes de verano al frescor del agua. Es importante resaltar los bambúes que se ven desde aquí, el bosque de bambú negro y los gruesos bambúes comunes.